Diseño de casas de lujo: por qué una casa cara puede estar mal resuelta
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Diseño de casas de lujo: por qué una casa cara puede estar mal resuelta
El presupuesto de una obra no define la calidad de una vivienda. Una casa puede tener mármol importado, carpinterías de primera línea, una pileta enorme y ambientes pensados para impresionar, y fallar todos los días en cosas mínimas: dónde se deja el bolso al entrar, cuánto tarda en calentarse el living, si la cocina quedó lejos de la mesa donde se come de verdad. Todo eso se define en el proyecto, bastante antes del primer ladrillo.
¿Por qué una casa cara puede funcionar mal?
Porque el precio mide superficie y terminaciones, no la relación entre los espacios. Una vivienda de alto presupuesto puede arrastrar problemas que ninguna inversión posterior corrige: una doble altura imposible de climatizar, una galería mal orientada que queda inutilizable medio año, un sector de dormitorios desconectado del resto, una cocina enorme donde todo queda lejos de todo. Ninguno de esos casos es un error de obra. Son decisiones de proyecto tomadas por impacto visual antes que por el modo en que esa familia iba a usar la casa. El problema recién se hace evidente cuando los dueños se mudan y empiezan a acomodar su rutina a la casa, en lugar de al revés.Cuando sobran materiales y falta criterio
El exceso es uno de los problemas más frecuentes en el diseño de casas de lujo. En una misma planta aparecen cinco o seis revestimientos distintos, tres tipos de piedra, dos maderas, herrajes de estilos que no conversan entre sí. Cada elemento por separado es impecable y el conjunto termina agotando la vista. En nuestros proyectos trabajamos con una paleta acotada: tres o cuatro materiales dominantes que se repiten en toda la casa, con variaciones de textura antes que de tipo. Esa restricción es lo que da unidad. Elegir bien los materiales para casas de alta gama tiene poco que ver con conseguir el más caro y mucho con sostener una decisión hasta el final, incluso cuando aparece la tentación de sumar uno más en el último ambiente.Qué tienen en común las casas bien diseñadas
Se nota apenas se entra, aunque cueste ponerlo en palabras. Las casas bien diseñadas comparten cuatro cosas concretas:- Proporción: cada ambiente tiene la escala que su uso real necesita, sin quedar chico ni desmesurado.
- Circulación clara: se entiende cómo moverse por la casa sin que nadie lo explique.
- Coherencia: un mismo lenguaje de materiales y terminaciones de punta a punta.
- Sobriedad: la casa no se agota visualmente al segundo año de habitarla.